En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven.
No deja de sorprenderme cómo se extiende cada vez más ilusión por la eterna juventud, en parecer joven por tener una polla o unas tetas firmes. La gente envejece igual pero sin dignidad. Es más, solamente se engañan a ellos mismos (cuántas veces hemos visto a hombres mayores peinados a cortinilla, mujeres ultramaquilladas para aparentar menos años, cirugías estéticas, botox, etc.). Los jóvenes sólo ven caricaturas en los que deberían ser los modelos a seguir. Por tanto, no hay modelos, cada jóven tiene que descubrir la pólvora por sí mismo. Y esto es una mala política ya que, en mi opinión, la vida no es una profesión sino un oficio; y como cualquier oficio se debe aprender trabajando con un maestro.
Con esto no estoy diciendo que la sexualidad no sea importante, lo lamentable es que sea el mercado de intereses el que defina que unas necesidades se antepongan a otras. Parafraseando a Albert Einstein, ""Hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana, aunque de la primera no estoy muy seguro".
