lunes 17 de agosto de 2009

Físico-Química aplicada II: Los alcoholímetros

Para todos los que tenemos la suerte de conducir, imágenes como las siguientes son cada vez más cotidianas:



Abre la boquita rey y sopla...

Pero para que estos controles de alcoholemia funcionen, se necesita un aparato que sea capaz de evaluar las condiciones de aptitud de los conductores; este es el alcoholímetro (en su versión digital):

Casi parece un apéndice extra de los agentes del tráfico. Érase un picoleto a un alcoholímetro pegado...

Normalmente para las pruebas se deberían realizar controles sanguíneos, pero dada la molestia de los pinchazos y lo dificultoso de transladar un laboratorio de análisis, se optó por las mediciones del aire espirado, el cual, al paso de unos 15 minutos de la ingesta, tiene una concentración proporcional de alcohol que el encontrado en sangre. El principio de su funcionamiento es pues, que el aire espirado proveniente de los alveolos pulmonares elimina vapores etílicos presentes en la sangre.

Pero describamos el funcionamiento del aparato en cuestión. En el interior se encuentra un sensor de partículas calibrado, que al registrar el tipo específico de partículas, produce una lectura. De esta forma, el sensor puede ser una resistencia eléctrica con flujo de corriente, dentro de una pequeña cámara con red antiflama que al ponerse en contacto con el vapor o gas inflamable produce una distensión del alambre calibrador desde su estado de reposo original y esta variación es lo que se registra.

Como es un flujo combinado de gases y vapores los que entran al aparato (al soplar por la boquilla) este mide el volumen total y la presencia de etanol o alcohol etílico se obtiene como un porcentaje del volumen total. Así, se compara contra un standard o patrón y ofrece un resultado de tipo numérico instantáneo, que indica el nivel de alcohol en el aire expirado, en una escala de 11 (0,00 - 0,10 - 0,20 - 0,30 - 0,40 - 0,50 - 0,60 - 0,70 - 0,80 - 0,90 - 1,00 mg/ml).

Medidas para falsear el resultado
Son muchos los mitos que circulan acerca del alcohol, algunos con más fundamento que otros, aunque ninguno puede alterar ilícitamente el resultado de un dedo acusador con tanta fuerza como el del alcoholímetro de los guardias civiles. Éstos son los más conocidos:

- Si comes cuando bebes te emborrachas menos. Es un mito a medias. Lo único cierto es que el que come con alcohol tarda más tiempo en apreciar sus efectos que el que se lo toma sin haber ingerido ningún alimento, que apreciaría sus consecuencias de forma casi inmediata.
- El grano de café. No es efectivo porque el grano absorbe el alcohol que se encuentra en la saliva, mientras que el alcoholímetro de los agentes mide el alcohol que está en los pulmones.
- Salir del coche y ponerse a correr. El ejercicio físico aumenta la velocidad de metabolización del alcohol, pero esto no se aprecia hasta pasadas al menos dos horas. Es bueno hacer ejercicio porque se mueve el corazón, la sangre y orinas más, una de las vías de expulsión del alcohol.
- Tomar Almax. Este medicamento es un protector de la mucosa gástrica. Evita que algunas sustancias se absorban por el estómago y al igual que ocurre cuando se bebe y a la vez se come algo, retarda los efectos de la bebida. Pero volvemos a lo mismo. Los alcoholímetros miden el alcohol que se encuentra en los pulmones.
- Masticar chicle. Al producir saliva se ralentiza el proceso que permite que el alcohol pase a los pulmones, pero en una cantidad tan mínima que no altera en nada la medición del alcoholímetro.
- Ingerir aceite. Retarda la absorción del alcohol, pero no altera la medición que se hace de los pulmones. Tiene efectos laxantes a las dos horas de tomarse unas cucharadas.
- Beber agua. No tiene fundamento, porque no ayuda a diluir el alcohol.
- Comer hierba. Es sólo un laxante. No tiene valor alguno.
- Pasta de dientes. Tampoco tiene ninguna utilidad porque lo que hace es que enmascara el alcohol que se aprecia en el aliento, pero no al exhalar el aire alveolar.
- Vomitar. Lo único que se consigue es eliminar el alcohol del estómago, pero no el que está en los pulmones.

Y si alguno lo que quiere es que le quiten aún más dinero por una multa (incluso que se lo lleven arrestado), aquí van algunas lecciones más:

- El alcohol con azúcar emborracha más. Falso. El azúcar no altera el metabolismo del alcohol.
- Beber con una pajita es más embriagador. No es cierto. Sólo que con una pajita se ingiere el alcohol más rápidamente que sorbo a sorbo de tal manera que los efectos de la bebida se aprecian antes.

2 comentarios:

  1. bueno bueno bueno, que bonito aparato, sobre todo, porque aunque des negativo, como le sueltes al picoleto de turno algún comentario graciosillo (como "es mi primera vez") te van a pedir igual obsolutamente todos los papeles posibles jejeje (lo garantizo, eso me paso a mi ¬¬). Entonces, a ver, para poder manipular este aparato....como se hace, le pides los alveolos al copiloto? Pos entre este aparato y el abridor que cuanta las cervezas que llevas...prefiero este último jejeje. por cierto, tenemos que repetir esas cervecitas "de la casa" jajajaj pero cuando no tengamos que madrugar al día siguiente ;)

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  2. ME CAGO EN ESTE BLOG OSTIA AH Y MATSU ERES UN PUTO SUBNORMAL

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